Cuántos días de servicio había pasado a solas sin más recompensa que un mensaje de texto, de voz o una nota dándole las gracias por su trabajo, criticándole y dándole instrucciones para los castigos que él mismo se tenía que infligir? Que Orly se negase a estar disponible cuando él más la deseaba le había parecido parte de la emoción. Le recordaba que no era más que su juguete. El rechazo le mantenía atento, entregado y comprometido. A veces simplemente la echaba de menos.