RESEÑA
Estrenada en dos partes en 2013, Nymphomaniac presenta a Joe, una mujer que es encontrada herida por Seligman, un hombre que la lleva a su casa y escucha el relato de su vida sexual.
Joe organiza su historia como una confesión.
Seligman responde interpretándola mediante pesca, música, matemáticas, religión y otros sistemas de conocimiento.
La película termina siendo tanto una historia sobre el deseo como una disputa acerca de quién tiene derecho a explicarlo.
LO QUE ME INTERESA
No es cuánto sexo tiene
Lo extremo de Joe no es cuánto sexo tiene.
Es cuánto espacio está dispuesta a concederle.
Su deseo no acepta fácilmente convertirse en una actividad dentro de una vida organizada alrededor de familia, maternidad y estabilidad.
Aquí la producción deseante adquiere una forma inquietante.
El deseo produce trayectorias.
Produce encuentros.
Produce reglas.
Produce una organización completa de la vida
El deseo produce finalmente una organización completa de la vida.
El deseo reaparece, pero cobra alquiler atrasado
La pérdida del orgasmo y su posterior búsqueda vuelven insuficiente hablar simplemente de placer.
Joe persiste incluso cuando la práctica empieza a cobrar otras partes de su vida.
El goce permite nombrar esa satisfacción que insiste más allá del bienestar.
El deseo reaparece.
Pero cobra alquiler atrasado.
Escuchar no es poseer
Seligman escucha sin condenar.
Pero interpreta constantemente.
Joe entrega experiencia y él encuentra sistemas capaces de volverla inteligible.
¿Quién tiene derecho a explicar el deseo de otro?
Aquí aparece la autoridad epistémica:
¿quién tiene derecho a decir qué significa el deseo de otro?
El final destruye violentamente la pretendida neutralidad de Seligman.
Comprender no concede derechos sobre el cuerpo
Comprender el relato de alguien no concede ningún derecho sobre su cuerpo.
PREGUNTAS DESARROLLADAS
Cuando una práctica ocupa todo el territorio
¿Qué ocurre cuando ya no tenemos una práctica dentro de una vida, sino una vida organizada para que una práctica pueda seguir existiendo?
No todo deseo necesita ser vencido.
Tampoco todo deseo necesita ser obedecido.
El problema es cuánto territorio ocupa
Entre ambos extremos existe el problema de construir una vida capaz de alojarlo sin permitir necesariamente que ocupe todo el territorio.
Cuando algo que haces empieza a decir quién eres
¿La sexualidad de Joe deja progresivamente de ser algo que hace y empieza a organizar quién puede ser?
La experiencia se vuelve subjetivante.
La pregunta ética aparece cuando esa producción exige abandonar otras posibilidades de vida.