Es porque te resulta fácil consentir que quiero de ti lo que te será imposible consentir, incluso si aceptas de antemano, incluso si dices que sí ahora y te imaginas capaz de someterte. No podrás evitar rebelarte. Tu sumisión se obtendrá a pesar de ti, no solo por el placer inimitable que yo y otros obtendremos de ello, sino también para que tomes conciencia de lo que se te ha hecho.