Permission Saskia Vogel
Pensé en que una marea no tiene ni principio ni fin, es una sola ola extendiéndose por el mar; su núcleo, un lugar de calma, un lugar donde no hay marea. Apoyé las manos donde antes estuvieron las suyas. No había tenido que soportar el dolor, sino que lo había escuchado. Mientras me secaba, vi en el espejo marcas amoratadas que emergían hacia la superficie, alzándose para desvanecerse.
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