Sus palabras eran un puente que revelaba el espacio que había entre ellos. Nadie salvo Piggy pudo escuchar a Orly decir:
—Yo decido si te uso y cuándo te uso, ¿estamos?
—Estamos. ....Vi cómo la gente lo miraba. Sabían a quién pertenecía. Le había dejado su marca y ahora era libre de deambular por la fiesta. Una mujer se acercó a hablar con él, se abrazaron y buscaron un sitio para estar a solas. "